La Nueva Fuerza destructiva de los Lideres Indigenas en el Ecuador

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Directamente tomado de el Editorialista y Abogado Hernán Pérez Loose de el Universo.com

“Now it turns out that Mr. Vargas and the prefect of Azuay do not want to answer for their actions. Moreover, in recent days they have made statements in which they openly admit to having violated the law. But like Correa and like many owners of this country, people who think they are untouchable because they have won elections or because they are popular or because they have economic power, now Vargas, Iza and company do not want to assume the legal consequences of their actions and They claim impunity”.

El capo de la mafia correísta no está contento. Su insaciable apetito de destrucción no está aún satisfecho; probablemente nunca lo esté. Todavía les queda mucho por arrasar. El correísmo mutó de una vulgar pandilla de asaltantes de fondos públicos a una fuerza terrorista. Hoy sus aliados son los dirigentes indígenas –no es una coincidencia que estén abogando por los pocos vándalos apresados y la prefecta Pabón–, pero mañana serán otros. Y el pretexto ya no serán los subsidios al diésel –un subsidio apetecido por los narcotraficantes, los contrabandistas, algunos empresarios y ciertos políticos de Manabí–, sino que inventarán uno nuevo.

El país debe estar consciente de que en los próximos años el correísmo será en el Ecuador lo que los carteles son para México, el independentismo nacionalista para España o las FARC para Colombia. Será una fuerza destructiva, una organización criminal bien conectada internacionalmente y bien financiada. Una fuerza que va a explotar a su favor el daño que ella mismo le infligió a la economía ecuatoriana –daño que tomará mucho tiempo en reparar–, una fuerza que buscará beneficiarse de la ineptitud de muchos de nuestros políticos, la debilidad de nuestras instituciones, las disparidades sociales que su modelo estatista se encargó de agudizar brutalmente, de la cultura de ilegalidad de nuestra sociedad y de la presencia aun de ciertas élites trasnochadas e ignorantes.

Las fuerzas que arrasaron Quito y que se oponen a eliminar los subsidios de los combustibles fósiles son las mismas que vienen oponiéndose a todo atisbo de modernización: se opusieron a la dolarización, al OCP, a los acuerdos comerciales, a la Base de Manta para controlar el narcotráfico, al trabajo por horas, a las concesiones, y así por el estilo. La situación de dominación que hoy ejercen los líderes indígenas sobre los campesinos de la serranía, y que quedó al descubierto con las revelaciones de varios indígenas de que les imponen multas y les cortan el agua si no se movilizan, esa situación de servidumbre es la que se ve amenazada por un sistema de producción capitalista que convertiría a los campesinos en empresarios. Los más vandalizados en Quito fueron los pequeños empresarios. Correa y los líderes indígenas saben que es la clase media a la que deben destruir.

Ahora resulta que el Sr. Vargas y el prefecto del Azuay no quieren responder por sus actos. Es más, en los últimos días han hecho declaraciones en las que admiten abiertamente haber violado la ley. Pero al igual que Correa y al igual que muchos dueños de este país, gente que se cree intocable porque han ganado elecciones o porque son populares o porque tienen poder económico, ahora Vargas, Iza y compañía tampoco quieren asumir las consecuencias legales de sus actos y reclaman impunidad.

¿ Quién va a pagar la factura de la destrucción provocada por el movimiento indígena? Serán los de siempre: los empresarios, los profesionales y los empleados, con más impuestos. Los mismos que deberán pagar la factura de la corrupción correísta. (O)

(https://www.eluniverso.com/opinion/2019/10/22/nota/7569713/fuerza-destructiva)

A esto le añadimos un Amén. – Cuenca Gazette

English Version- traducido al idioma Ingles por CuencaGazette.com

The boss of the correísta mafia (Correa himself) is not happy. His insatiable appetite for destruction is not satisfied; It probably never will be.

They still have a long way to go. The correísmo (as headed by Correa Delgado) mutated from a vulgar gang of assailants of public funds to a terrorist force. Today their allies are the indigenous leaders – it is not a coincidence that they are defending and advocating for the few arrested vandals and the prefect Pabón.

Tomorrow they will be other vandals to take their place. And the pretext will no longer be diesel subsidies – a subsidy desired by drug traffickers, smugglers, some businessmen and certain politicians in Manabí – but they will invent a new pretext.

The country must be aware that in the coming years, correismo (as headed by Correa Delgado) will be in Ecuador what the cartels are for Mexico, nationalist independence for Spain or the FARC for Colombia.

It will be a destructive force, a criminal organization well connected internationally and well funded. A force that will exploit in its favor the damage that it inflicted on the Ecuadorian economy – damage that will take a long time to repair – a force that will seek to benefit from the ineptitude of many of our politicians, the weakness of our institutions, the social disparities that Correa’s socialist model was in charge of brutally sharpening, the culture of illegality of our society and the presence of certain outdated and ignorant elites.

The forces that devastated Quito and that are opposed to eliminating fossil fuel subsidies are the same that have been opposing any hint of modernization: they opposed dollarization, the OCP, trade agreements, the Manta Base to control drug trafficking, work for hours, concessions, and so on.

The situation of domination that the indigenous leaders today exercise over the peasants of the mountain range, which was openly exposed with the revelations of several indigenous people who imposed fines and cut off their water supply if they did not mobilize.

That business model is what is threatened instead of a capitalist production system that would turn the peasants into entrepreneurs. The most vandalized people in Quito were small entrepreneurs.

Correa and the indigenous leaders know that it is the middle class they must destroy.

Now it turns out that  Mr. Vargas and the prefect of Azuay (now empowered Indigenous leaders) do not want to answer for their actions. Moreover, in recent days they have made statements in which they openly admit to having violated the law.

Just like Correa Delgado and like many who think of themselves as owners of this country, think they are untouchable because they have won elections or because they are popular or because they have economic power, now (Indigenous leaders) Vargas, Iza and company do not want to assume the legal consequences of their actions and They claim impunity.

Who will pay the bill for the destruction caused by the indigenous movement? They will be the same as always: employers, professionals and employees, with more taxes. The same ones that will have to pay the bill of the correísta corruption. (OR)

Fuente:

https://www.eluniverso.com/opinion/2019/10/22/nota/7569713/fuerza-destructiva